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La nave invasora parecía abarcar todo el horizonte‚ aún a varias
horas de viaje en los estatopatines· Las cúpulas superiores de sus
superestructuras aún brillaban rosadas‚ reflejando los rayos de un Sol
que se había puesto varias horas antes· El brillo rosado y oro tenía
una cualidad prístina‚ irreal: aquellos aparejos‚ los detectores de
infraespacio‚ la mortífera artillería capaz de devastar un mundo‚ los
módulos de escudo del tamaño de edificios‚ debían recibir la luz de
aquel Sol olvidado muy por encima de la capa de nubes‚ en las fronteras
mismas de la atmósfera‚ elevándose hacia arriba viga sobre viga‚
puntal sobre puntal‚ monstruosa masa de titanio y ultravidrio de una
dimensión imposible‚ con sus decenas de kilómetros de altura que
dejaban pequeñas a las montañas circundantes‚ pese a ser las más
altas del planeta·
–Menudo coñazo– musitó Daran por el infracircuito‚ mientras su
estatopatín franqueaba dificultosamente las cañadas y las grandes
rocas esparcidas en un millón de años de derrumbes a cuatrocientos
kilómetros por hora‚ en el borde mismo de la capacidad de respuesta de
la conducción semiinteligente – El terreno se ha vuelto muy abrupto·
Como me distraiga lo más mínimo‚ los Trengs podrán oir el choque
desde su astronave·
–Hombre‚ para llevar esa cara de canguelo tan cómica‚ lo estás
haciendo casi tan bien como yo‚ muchacho –le animó‚ a su manera‚ el
brigada P.T· Korrigan· Había acoplado el control de su estatopatín en
modo cautivo al de Daran Martell porque no era ni de lejos tan buen
piloto como su compañero de Patrulla‚ y los dos lo sabían· Lo que sí
era cierto es que ninguna colisión esquivada por los pelos‚ ni el paso
más brusco de las aristas de piedra de los desfiladeros‚ a dos palmos
de su cara y a una velocidad que las hacía borrosas a la vista‚ era
capaz de alterar su expresión altiva y ostentosamente displicente.– Y
no te quejes del paisaje‚ que si no fuera por él no tendríamos ni la
más mínima oportunidad de acercarnos a ese demonio de nave sin ser
detectados· Por todas estas cañadas y puertos de montaña tardaremos
más‚ pero con un poco de cuidado podremos llegar debajo mismo de sus
sostenes gravitatorios· Y el viaje se estaba haciendo aburrido por
tanta llanura y tanto arenal; por aquí es más variado· Guau‚ casi te
matas contra ésa roca‚ por cierto·
–Arf‚ ya… ya me he dado cuenta.– respondió Daran‚ agitado· Aquel
gigantesco monolito había aparecido sin avisar justo después de lo
que el pensaba que era la cima del puerto de montaña; en la última
centésima de segundo había logrado cambiar el rumbo‚ y sólo lo
habían tocado lateralmente‚ evitando el desastre‚ logrando hacer menos
directa la fuerza del impacto· El escudo sónico había desviado la
mayor parte del peligro‚ haciendo a los dos estatopatines deslizarse
por la pared rocosa rechinando y quejándose como un viejo ascensor
corroído que bajara las almas de los condenados hasta el Infierno‚ y
desgajando esquirlas de piedra afiladas como agujas que se dispersaron
por el aire igual que las semillas de un vilano sopladas por un niño·
Unas semillas mortíferas‚ que a aquellas velocidades de bala de fusil
hubieran desgajado sus cuerpos‚ los hubieran convertido en una masa
sanguinolenta… No‚ no debía dejarse llevar por la imaginación‚ ni
dejarse vencer por el pánico· Tenía unos compañeros que le
necesitaban; una Patrulla que contaba con él· Tal vez una humanidad
cuyo destino dependiera de lo que habría de suceder las próximas
cuarenta y ocho horas· Y una princesa de extraños ojos verdes que
parecían aparecérsele en la oscuridad cada vez que cerraba los suyos·
–¡Chaval‚ que te duermes! ¿O te vas a desmayar del sustito? –dijo‚
con voz serena el brigada Korrigan mientras‚ rutinaria‚
meticulosamente‚ usando la punta de un cuchillo del tamaño de un hacha
de carnicero‚ un filo conocido en todos los sitios de mala nota en
varios años luz‚ se extraía las astillas rocosas que habían logrado
penetrar el escudo y se le habían clavado en la cara por decenas‚ en
las mejillas‚ en el labio inferior‚ junto a los párpados‚ astillando
sus gafas protectoras· Minúsculas gotas de sangre brotaban de sus
lagrimales mientras llevaba a cabo la extracción con una mano
maravillosamente firme y segura en aquel vehículo que daba tumbos por
los riscos a velocidades próximas a la del sonido en aquella rala
atmósfera· Gotas de sangre‚ pequeñas esquirlas y diminutos trozos de
carne adheridas a la punta de aquel cuchillo espantoso· Y ni una sola
lágrima en esos ojos heridos‚ enrojecidos por la abrasión‚ por el
polen omnipresente de aquel planeta penitenciario‚ por la droga stygma
que era el único consuelo de aquellos desesperados· Daran Martell‚
soldado de primera de la Patrulla Planetaria‚ sin experiencia‚ tenía
que reconocerlo: P.T· era un fanfarrón y un tocapelotas‚ pero era
duro·
Duro‚ sucio‚ mentiroso‚ soberbio‚ indisciplinado‚ sin escrúpulos y sin
sentido del deber; la mitad de los buenos soldados y oficiales de la
Patrulla‚ y todos los indeseables de mil mundos hubieran hecho cola
para matarlo de no ser por el pequeño detalle de que‚ con el cuchillo
o con el láser‚ sólo había dos o tres tipos en el espacio humano que
se le pudieran comparar‚ y todos ellos eran sus hermanos juramentados:
la famosa‚ y al mismo tiempo infame‚ Patrulla de la Retaguardia‚ de la
que‚ pese a su incredulidad‚ ahora Daran Martell‚ el blando‚ el
terrestrito‚ el novato‚ el pringado de la compañía‚ el de los mil
motes‚ carne de cañón y candidato a recoger el jabón de la ducha‚
formaba parte para el resto de su vida como un igual‚ por sangre y
juramento·
"Cuando las cosas se pongan feas‚
mientras quede uno‚
en el cuartel y en la taberna‚
en el núcleo del planeta‚
hasta el fin de las estrellas‚
en la guerra‚ en la paz‚
en la distancia‚ en la muerte‚
y hasta más allá
si a alguien se le ocurre
cómo coño regresar"·
Una fórmula que era fruto del discutible ingenio de un poeta loco que‚
por lo visto‚ no había sido capaz de encontrar el “cómo coño” y
descansaba en una tumba gris y pedregosa en el crepusculo‚ tranquilo al
fin‚ ajeno para siempre a la monstruosa amenaza que se les aproximaba‚
quien sabe si recitando para sí‚ por toda la eternidad‚ sus extrañas
canciones· Un amigo muerto al que le había tocado sustituir‚ y Daran
se había encontrado de pronto rodeado de algunos de los tipos más
peligrosos de la Galaxia Humana‚ como aquel enjuto y chulesco brigada
que se había inscrito en la Patrulla con el nombre (seguramente
ficticio) de Pollón Titanium Korrigan‚ que le acompañaba a una
misión inconcebiblemente peligrosa con la misma pachorra que quien va
a mear sin demasiadas ganas‚ pero sabe que debe hacerlo porque le
espera una larga guardia·
P.T· Korrigan hizo una seña a su compañero para que aminorara la
marcha·
–Se te ve cansado‚ pipiolo· Yo recorrí esta zona hace algún tiempo·
Ahora viene un cañón bastante ancho‚ y que podemos seguir unos
doscientos kilómetros· O sea‚ una hora· Acopla tu patín al mío y yo
conduciré· Reduciré la velocidad para que tengas un sueño cómodo·
Por lo menos que descanse uno‚ porque con tu forma de conducir no es
fácil echar una cabezadita‚ y eso que lo he intentado·
"A menos de la mitad de la velocidad a la que he ido yo‚ y por la zona
más fácil de la ruta"– pensó Martell.– “Tiene huevos la cosa."
–¡Anda‚ chaval! ¡Deja de poner cara de disgusto y aprovecha la
ocasión!.– siguieron camino a un ritmo mucho más reposado– Mira‚ en
la batalla de Jádabahr yo era teniente‚ y un tipo llamado Sim y yo nos
metimos hasta el fondo del núcleo de control de la nave nación Treng‚
aprovechando un pulso electromagnético que se les fue de las manos y
afectó a sus sistemas· Menuda nave‚ mucho mayor que ésta· La Sublime
Madre de los Círculos de los Elegidos‚ o una chorrada de nombre de
mierda que ni al pobre Severio se le hubiera ocurrido una cursilada
semejante· Bueno‚ entramos a través de un muro de Guardias
Juramentados‚ a cuchillo y balazos‚ y llegamos hasta el Diván interior
para capturar a los Teócratas Trengs· Puta suerte‚ no pillamos a
ninguno vivo· A uno lo logramos capturar más o menos entero‚ pero en
el camino de salida nos dejamos la cabeza del capullo de mierda en
algún sitio· Esas putas naves tienen muchos recodos‚ con aquel pulso
energético tan bestial las armas láser no funcionaban‚ encontramos
mucha resistencia cerca de la salida‚ no nos quedaban balas ni
micromisiles‚ así que íbamos con las espadas como locos‚ y no sé
qué le pudo pasar a la cabeza del tío‚ pero cuando ya habíamos
salido y nos íbamos tan contentos para donde el general y el equipo de
inteligencia‚ vimos que llevábamos a medio teócrata‚ y además‚ la
parte que no se podía reanimar ni interrogar‚ el culo y las piernas y
algo de tripas y todo eso· Una pena· Si lo hubiéramos llevado entero‚
hubieran podido canjearlo por un millón de cautivos‚ y nos hubieran
licenciado a Sim y a mí con el grado de coronel‚ la Gran Cruz de la
Patrulla y una pensión vitalicia· Me jodió‚ oye· Y el general
Vayeslav‚ un tío enorme como un oso‚ estaba como loco‚ porque ya
habíamos avisado por radio que habíamos capturado al tipo y se había
hecho ilusiones‚ y estaba allí con los interrogadores y la prensa y
todo el equipo‚ y aterrizamos allí con el paquete‚ y el tipo se puso a
gritar y a pegar saltos “y para qué quiero yo esta carroña‚
imbéciles‚ idiotas"‚ chapoteando sin darse cuenta en el charco que el
fiambre iba dejando en la moqueta‚ chuik‚ chuik·
"Bueno‚ pues voy yo y le digo: “Mire‚ mi general‚ nosotros hemos
tomado una iniciativa mas allá del cumplimiento del deber llevados de
nuestro amor a la Tierra‚ a la Humanidad y a la Patrulla‚ y si el
Teócrata de mierda era un lila de los que se mueren por cualquier
pollada‚ la próxima vez en vez de espadas y granadas que a los
comandos les den almohadones para abrirse paso por los escuadrones de
Juramentados como en una batalla de mariconas de instituto· Pero a mí
no‚ yo paso‚ porque si por un Teócrata nos iban a dar a éste y a mí
la licencia‚ y una cruz‚ y una pensión guapa‚ digo yo ahora que está
aquí la prensa‚ que por medio Teócrata me podían dar todo eso sólo
a mí‚ porque si este cabrito se ha cortado debe haber sido por culpa
de Sim‚ que siempre ha sido un poco nervioso con la navaja
filomolecular· Vamos‚ que lo veo justo"· Jo‚ el viejo oso del Vayeslav
se quedó blanco‚ al principio pensé que le había algo‚ pero luego
explotó· Hombre‚ no es la primera vez que un oficial superior me
abofetea‚ y nadie en la Patrulla va a pensar que eso es un abuso· Somos
tipos duros· Pero que un general de ciento treinta kilos te pegue una
patada en los huevos y luego te rompa una silla en la espalda mientras
estás caído en el suelo y después se ponga a saltar encima tuya
mientras tu compañero le ayuda e intenta clavarte los palos de la
silla rota en salva sea la parte‚ (porque el idiota del Sim se tomó
mal lo que dije)‚ y todo esto con la cámara rodando‚ pues ya te puedes
imaginar‚ menos mal que los de Inteligencia lo sujetaron y le dieron
algo…
Daran iba poco perdiendo interés en esa historia tan parecida a tantas
otras que contaba P.T· en las largas partidas cartas y las guardias·
Los riscos y la exangüe vegetación de montaña desfilaban ante sus
ojos cada vez más cerrados· Una extraña placidez e indiferencia le
embargaron· Por un momento sospechó que Korrigan había activado a
distancia el inyector de sedantes del microdoc de su muñeca·
Prerrogativas del mando de la patrulla‚ se dijo‚ justo antes de
olvidarlo‚ mientras sus ojos se cerraban‚ mientras las palabras de
Korrigan se iban confundiendo con el susurro del aire a lo largo del
escudo sónico‚ mientras sus sueños volvían‚ una vez más‚ a su casa‚
a la Tierra‚ a su vida de juvenil inocencia que había quedado atrás
para siempre·
Y mientras el brigada P.T· Korrigan seguía hablando‚ ya sólo para
sí:
–Bueno‚ los de la prensa taparon el asunto‚ y Vayeslav nos concedió a
mí y al tonto del Sim la Mención al Valor‚ que no conlleva pensión
ni mierda‚ y luego a mí me la retiraron cuando me degradaron por
segunda vez‚ pero le saqué su utilidad‚ porque estuvimos dos semanas
de reposo médico y ahí me pasé por la piedra a una doctora‚ o una
enfermera‚ o algo así‚ y nos entrevistaron para la Red Planetaria‚ y
al final me camelé a la periodista y se la clavé como no se lo
habían hecho nunca‚ y aquí llego a lo que te quería contar‚ que me
he ido un poco por las ramas pero todo esto era muy interesante…
bueno‚ al final perdoné a Sim por su falta de compañerismo‚ que no
era un mal tipo‚ lástima cómo acabó‚ era un tío sabio‚ aunque un
poco nervioso con el filo‚ y cuando lo entrevistó a él la tía‚
¿Xoxana? ¿Se llamaba Xoxana? Algo así‚ bueno‚ estupenda‚ vaya peras‚
y cómo chillaba en la cama… je‚ je‚ bueno‚ a lo que iba‚ cuando a
Sim le preguntó la tía si un soldado laureado como él tenía algún
consejo que dar a los jóvenes reclutas‚ va el Sim y le dice: “Mire‚
señorita‚ lo único que he aprendido en todos estos años es que‚
cuando encuentras algún momento en el que no parece que vaya a
aparecer de repente algo que intentará matarte‚ lo que debes hacer es
aprovechar para echar un sueñecito"· Y ése era el consejo de Sim‚
pobre‚ y mejor que lo sigas‚ pringadillo· Descansa‚ duerme bien‚ y que
no sueñes con los Trengs."
FIN DEL EPISODIO·
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El Sueño del Dragón: Capítulo final. por Gurb
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